Veo a Cresud como una apuesta de valor en el agronegocio, con una rentabilidad en auge debido a mejores operaciones y activos que cotizan con descuento. El P/B se sitúa en 0,81, lo que significa que el mercado valora la empresa por debajo de su capital contable, una ganga rara para empresas ricas en tierras si los ciclos de las materias primas cambian. El margen neto ha subido al 12,2%, lo que demuestra un apalancamiento real en la línea de resultados debido a los mayores precios de los cultivos o a las eficiencias en Argentina y Brasil. La relación deuda/capital propio ha caído al 151%, aliviando la tensión del balance y liberando efectivo para el crecimiento hasta 2026.
Mi mayor preocupación es la vulnerabilidad de Cresud al caos económico de Argentina, donde un alto apalancamiento podría anular las ganancias en una crisis de divisas. La relación deuda/capital propio se mantiene elevada en 151%, amplificando cualquier desaceleración en los ingresos agrícolas en destrucción de capital. La acción ha caído un 17% desde finales de abril con un volumen creciente, lo que indica una huida de los inversores de estos riesgos. El ROE se mantiene en 13% a pesar de las ganancias de margen, lo que sugiere una limitada capacidad de ganancias real en medio de una liquidez plana.